La política alemana Gabriele Pauli, propuso limitar el matrimonio a siete años.
Luego la pareja podría decidir si renuevan ese contrato matrimonial o no.
Esto ha provocado que muchos europeos se empiecen a cuestionar su temporalidad.
Luego la pareja podría decidir si renuevan ese contrato matrimonial o no.
Esto ha provocado que muchos europeos se empiecen a cuestionar su temporalidad.
El matrimonio finalizaría al cabo de siete años, esto significa que uno podrá comprometerse por un periodo determinado y luego podrá renovar los votos, si así lo desea.
Esta propuesta obligaría a las parejas casadas a disolverlo o extenderlo, al cumplir éste 7 años. Ésta haría que se aprecien más las uniones, dando lugar a que las parejas sean mucho más honestas en cuánto a su grado de compromiso dentro de la relación.
Se basa en que el amor suele durar ese periodo y que así se evitaría la burocracia de los divorcios.
Esta idea de unirse y no poder separarse durante siete años no creo que sea una buena solución, debido a que hay matrimonios que no se aguantan o que no se llevan bien y no pueden vivir juntos y aguantar siete años para poder separarse.
Además no se puede poner una fecha de vigencia, no se puede saber cuanto va a durar, solo lo pueden saber los matrimonios al vivir un periodo de tiempo juntos, puede ser para siempre o puede acabar pronto, no podemos pronosticarlo, ni hacer un contrato que ambas partes deben cumplir.
El matrimonio no es un contrato con una caducidad determinada, no dura para siempre pero tampoco se puede exigir que dure siete años.
Nadie tiene el poder de decidir cuanto dura, ni estipular una fecha de vigencia, ni puede ser impuesta la duración de éste.

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